La protectora pide a Sagunt que imite al pueblo de Mallorca que lanza patos de goma

R. HERRERO SAGUNT
Mientras Sagunt sigue empeñado en mantener la suelta de patos vivos, el ayuntamiento mallorquín de Santa Margalida renunció este año por vez primera a utilizar animales en un acto similar que se celebra en las fiestas de Can Picafort. Los impulsores de esta suelta han venido sorteando las prohibiciones con la aparición de enmascarados que lanzaban las aves, pero esta vez no hicieron acto de presencia y la fiesta se limitó al lanzamiento de más de un millar de patos de plástico que se canjeaban por premios.
La federación de peñas del Port mantuvo contactos con los festeros de Can Picafort, con la intención, que llegó a barajarse seriamente, de introducir estos enmascarados en las cucañas. Sin embargo, en Sagunt se ha seguido buscando cómo conjugar las leyes con la tradición, en una fórmula que no convence a las protectoras de animales.
Anpba, que inició los procesos judiciales contra las sueltas del Port y Can Picafort, se congratulaba ayer de la solución encontrada en Mallorca. "Así, todo el mundo feliz", asegura su presidente, Alfonso Chillerón. En esta línea, la Asociación Nacional para la Protección y el Bienestar de los Animales insiste en su "empeño" en que la "suelta de patos de Sagunt siga este ejemplo", un objetivo para el que "utilizaremos todos los instrumentos del estado de derecho".
Por otro lado, la Generalitat, que cubrió el acto con agentes del grupo de medioambiente de la policía autonómica, se confirmó ayer a Levante-EMV que "no se levantó sanción alguna porque la actividad transcurrió sin incidentes ni altercados".
